El satélite Deimos-1 provee imágenes para gestionar el riego de cultivos en Estados Unidos

En julio de 2009 la empresa ubicada en el Parque Tecnológico de Boecillo (Valladolid) Elecnor Deimos Imaging lanzó al espacio el primer satélite español de observación de la Tierra, el Deimos-1. Cinco años después, provee de imágenes satelitales a cerca de 60 clientes, entre ellos empresas y administraciones públicas del ámbito del medio ambiente y la agricultura.

 

sateMt. Vernon en Washington./ Elecnor Deimos Imaging.

 

Uno de ellos es el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, al que suministra imágenes para la explotación de un sistema de gestión de riego dirigido (el denominado Targeted Irrigation Management, TIM).

Según detalla a DiCYT Alfredo Romo, director del Centro de Control y Procesamiento de Satélites, “el Departamento de Agricultura de Estados Unidos lleva ya cuatro años utilizando la cobertura del Deimos-1 para conocer el estado de los cultivos en el país. Cada dos o tres días estiman un coeficiente de riego básicamente a partir de datos de satélite y de estaciones meteorológicas”.

Con la aplicación de índices de vegetación sobre las imágenes captadas por Deimos-1, es posible analizar las cubiertas vegetales y evaluar las necesidades de agua de los cultivos. En 2013, se tomaron para este fin 890 imágenes, una superficie total de 128 millones de kilómetros cuadrados (equivalentes a 16 veces la superficie de Estados Unidos). El tiempo medio entre la toma de la imagen y la entrega del producto final fue de 32 horas.

En este sentido Patricia Pisabarro, de la División de Operaciones, señala que una vez que la imagen es capturada por el satélite se descarga casi en tiempo real. Para ello, la empresa cuenta con dos estaciones receptoras en la Tierra, una en las propias instalaciones del Parque Tecnológico de Boecillo y otra en Noruega (en el Polo Norte). “El satélite pasa 16 veces a lo largo del día por diferentes partes de la Tierra, lugares que son programados cada día en función de las necesidades de los clientes”, asegura, un trabajo que permite, por ejemplo, obtener imágenes de desastres naturales como el tsunami de Japón de 2011.

Aunque la vida útil del satélite es de cinco años prorrogables a otros dos, los técnicos de la empresa realizan análisis diarios sobre del estado del satélite en aspectos críticos como la batería, que se recarga a través de las placas solares que incorpora el Deimos-1, y prevén extender su duración hasta los 10 años. “Está muy bien conservado”, apunta la experta.

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