El río Guadarrama, un río de coches y colchones

La escena se antoja irreal. El río Gudarrama corre en medio de una naturaleza desbordante, a pocos kilómetros de Móstoles. El ramaje de álamos, chopos, tarays … apenas deja ver un cauce antaño de aguas cristalinas. ¿Un paisaje idílico? Quizá en otro tiempo. Al borde de la orilla ha ido creciendo un impresionante basurero. Neveras, parachoques de vehículos, ventiladores, colchones y todo tipo de basura se agolpan en un barranco que llega hasta el pie del río. Como colofón, dentro del cauce, asoman dos furgonetas a modo de monumento a la contaminación y suciedad del entorno.

 

1399736455_625459_1399736867_noticia_normalResiduos acumulados desde hace años a orillas del cauce del río Guadarrama. / KIKE PARA

 

La protección de la que goza el espacio por estar enclavado dentro del del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama no le ha servido de gran cosa. El inmenso vertedero, de una longitud de unos 100 metros, crece a escasos metros del poblado de las Sabinas, un núcleo de infraviviendas ubicado a la altura del kilómetro 25 de la carretera de Extremadura, dirección Badajoz. En él hay empadronadas 786 personas.

“Es increíble la cantidad de basura que hay aquí, en un paraje protegido, sin que nadie lo limpie”, critica David Lucas, portavoz del grupo municipal socialista de la localidad. El PSOE, en la oposición, presentó una moción en el pleno de abril para instar a su erradicación. Las diferentes administraciones públicas se sacuden la responsabilidad. El Ayuntamiento, gobernado por el PP, y la Comunidad de Madrid apuntan a la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT), como organismo responsable de la limpieza del cauce.

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