El riesgo de envenenar el agua

El agua es uno de los bienes más preciados del siglo 21. Sobre todo en un desierto como el mendocino. Más aún si, por el calentamiento global, el reservorio de los glaciares está seriamente amenazado. No resulta extraño, entonces, que el gobernador, en su discurso más emblemático del año, haya incluido el agua como punto central de sus anuncios vendimiales, hace una semana.

Metidos en un juego peligroso. El gobernador “Paco” Pérez y el asesor Juan Carlos Mazzón. Dibujo: Diego Juri / Diario UNO.

Metidos en un juego peligroso. El gobernador “Paco” Pérez y el asesor Juan Carlos Mazzón. Dibujo: Diego Juri / Diario UNO.

Francisco Pérez, de esa manera, abrió una discusión central para la problemática de la provincia, se metió de lleno en una cuestión de Estado que involucra a las generaciones actuales y también, largamente, a las venideras.

Alguien tenía que hacerlo, para sacudir, aunque sea momentáneamente, a la política mendocina, dedicada casi tiempo completo a ventilar sus roscas internas. El año electoral les ha comido el cerebro y el alma a todos los partidos.

Para bien o para mal, Pérez salió del pantano instalando un tema que importa por encima de la politiquería comiteril.

¿Por qué para bien o para mal? ¿No debería ser siempre bueno ocuparse de estos asuntos?

Es que el resultado final puede ser ambiguo, justamente por lo envenenadas que están hoy las relaciones políticas.

El agua pura que pretende preservar y hacer fecunda Pérez corre el riesgo de convertirse, para él, en agua envenenada.

Aguas venenosas
En las dos vertientes que abrió el gobernador, la cosa puede enturbiarse.

Respecto de una nueva Ley de Aguas, se las verá con una fiera resistencia desde el interior provincial. Las costumbres están muy arraigadas y nadie querrá ceder derecho alguno: ni los que usan el recurso de manera ineficiente ni los que mantienen tierras improductivas.

En cuanto a la anulación de 21 pozos de Agrelo por supuestas irregularidades en su autorización, el revuelo político ha sido notorio.

Por un lado, le ha dado alas a la oposición, como era lógico y necesario que ocurriera. Pero, por otra parte, muchos consideran que la ruptura de los bloques peronistas en la Legislatura obedeció a este anuncio rimbombante de Pérez.

El jefe político de aquella conducción de Irrigación que otorgara las concesiones sospechadas es Juan Carlos Mazzón, el Chueco, líder histórico del peronismo denominado azul. Quienes produjeron el cisma esta semana en el recinto fueron, precisamente, los azules.

La relación entre ambos hechos aparece como directa.

Un avezado dirigente que estuvo entre los hombres fuertes del gobierno de Celso Jaque fue más lejos: “Esto puede marcar al comienzo de la operación despegue por parte del Chueco”.

¿Cuál despegue? Desde el kirchnerismo hacia las tolderías del bonaerense Daniel Scioli, según nuestro analista. “Ya hizo lo mismo en Santa Fe, otra de las provincias donde él tiene capacidad de armar”. Aludía a la renuncia a su banca por parte de María Eugenia Bielsa criticando a Agustín Rossi, el máximo referente del Frente para la Victoria en esa provincia.

Aguas azules
En el sector azul se burlan de estas especulaciones conspirativas y tremendistas.

Explican los roces en la Legislatura, anunciados por un referente nacional de la talla del senador Adolfo Bermejo, como una simple jugada de ajedrez dentro del tablero político.

“Necesitábamos sentar presencia. Sólo eso. Porque las fuerzas están muy parejas dentro del PJ mendocino”, explica un hombre moderado y reflexivo como Jorge Tanús, presidente de la Cámara de Diputados. “Pero esto, en el fondo, no afectará la unidad del peronismo. Al contrario, creo que la fortalecerá”.

El detonante, dicen los azules, no fue lo de Irrigación, sino la hiperactividad del vicegobernador Carlos Ciurca por toda la geografía mendocina. Ciurca lidera el grupo de los intendentes del Gran Mendoza: Abraham (Guaymallén), Miranda (Las Heras) y López Puelles (Luján).

Había que ponerle un freno y sentar presencia ante las negociaciones que se avecinan.

Hasta tal punto el proceso en Irrigación no influyó, añaden, que “los dos consejeros nuestros, los dos azules, Dávila, que representa al Tunuyán Superior, y Scandura, del Tunuyán Inferior, avalaron plenamente la decisión del gobernador”.

En cuanto al viraje hacia Scioli, ríen con más fuerzas. El Chueco, recuerdan, hace 22 años que está en la Casa Rosada. Un experto en el arte de no sacar los pies del plato. “Quien sí ha demostrado en público su afinidad con Scioli es Ciurca”, contragolpean.

Las aguas claras de “Paco”
En el Gobierno también tienen interés en que el proceso sea transparente.

Subrayan varios puntos:

– El Ejecutivo Nacional estaba al tanto de la movida. Se comunicó a nivel de altos funcionarios, como el del capo de la ANSES, Diego Bossio.
– También fue avisado Mazzón. Pérez tiene una fluida relación con el hijo de éste, Mauricio Mazzón, director ejecutivo de Gestar, instituto creado por Kirchner donde revista buena parte de la nomenclatura K. El Chueco, “que es un tipo inteligente”, dicen, no puso reparos.
– La decisión de atacar los pozos sospechados fue sólo de Pérez y su consultor fue sólo el superintendente de Irrigación, José Luis Álvarez. No hubo influencia alguna del ex gobernador Arturo Lafalla, como indican algunas versiones, para ellos “interesadas”.
– Correspondía hacerlo por una cuestión de pulcritud institucional. Dejarlo en agua de borrajas hubiera abierto las puertas para un fuerte cuestionamiento opositor.
– El proceso será complejo. Se prevén amparos por parte de los afectados. Pero es una señal clara hacia la sociedad.
– Pérez no está preocupado por la interna. Cree que no afectará la gobernabilidad. Su gran obsesión, hoy, es reactivar el proyecto minero de Vale.

En resumidas cuentas, en el Gabinete argumentan que Pérez apuesta a la unidad de todos. Su mirada se tiende más arriba. Ha logrado aceitar una relación directa con la Presidenta. Y apunta a integrar el pelotón selecto de gobernadores, como el entrerriano Urribarri o el salteño Urtubey, que pueden aspirar a una eventual herencia presidencial por una vía distinta a la de Scioli.

Claro que para ello hay que brillar en el firmamento.

Lo cual exige ganar las elecciones en octubre.

Pavada de desafío.

“Las aguas bajaban agitadas, el viento soplaba en contra, y Dios parecía dormido”, fue la cita evangélica a la que apeló Benedicto XVI para despedirse como Sumo Pontífice.
Paco, ya que estamos, necesita que las aguas bajen claras y tranquilas.

Diario Uno