El precio del agua que consumimos

La falta de una cultura del agua y la ausencia de una administración racional del recurso nos está conduciendo a una escalada de precios y a la sobre explotación de los acuíferos.

 

 

Taller-Precio-del-AguaLa falta de una cultura del agua y la ausencia de una administración racional del recurso nos está conduciendo a una escalada de precios y a la sobre explotación de los acuíferos poniendo en peligro el equilibrio del sistema natural que debe garantizar las reservas necesarias para futuras generaciones.

Es justamente esta la tendencia contraria a aquella otra que sostiene que es necesario limitar la demanda para lograr un equilibrio entre la producción y el consumo responsable a partir del que se establece un modelo sostenible.

Conviene recordar al respecto, que durante centurias nuestros ancestros vivieron en las islas sin necesidad de tecnologías dependientes del petróleo para generación de los recursos hídricos mientras su población crecía en función de los recursos disponibles en perfecta armonía con el medio.

Con esta perspectiva –que es considerada la única capaz de garantizar los objetivos de sostenibilidad medioambiental– creemos que ha llegado el momento de que cada territorio insular se replantee sus políticas urbanísticas y exija a promotores de apartamentos, hoteles y urbanizaciones una gestión autosuficiente del agua y de la energía que consumen sin esperar que el sistema público lo suministre indefinidamente y a bajo coste.

En el contexto socio-económico actual es preciso hacer referencia a lo que la Directiva Marco del Agua impone como un principio de la gestión. Nos referimos a la recuperación de costes de los servicios relacionados con el agua, porque hoy en día es impensable sostener un sistema de abastecimiento municipal mediano o pequeño sin contar con la aportación tecnológica que las empresas privadas proveen en cuanto agestión, capacidad de inversión y modernización de los servicios.

Sin embargo, la prestación del servicio de manera indirecta –el sistema utilizado en Puerto de la Cruz es el de concesión administrativa– no exime al Ayuntamiento de su responsabilidad sobre el control de la concesionaria para garantizar que los costes no se desvíen del objetivo del servicio público.

Este objetivo es, por un lado, que la política de precios del agua se ajuste al coste social de un servicio básico y proporcione al tiempo incentivos adecuados para el uso eficiente de los recursos hídricos por parte de los usuarios; por otro, que mediante el análisis económico se aporten los elementos de apoyo a la toma de decisiones como la actualización de tarifas entre otras. Porque el agua debe ser considerada, antes que como un bien económico objeto de la especulación mercantil, como un bien público de carácter básico, y para que este principio quede garantizado es indispensable el fortalecimiento del control que la administración ejerce sobre la empresa concesionaria del servicio.

Para ello hay que actuar en una doble dirección. De una parte incidiendo mediante la educación a través de campañas de sensibilización sobre la necesidad de modificar los hábitos de consumo de la población y de las ventajas que comporta el uso racional del agua para la economía familiar y, en general, para toda la colectividad.

La otra es claramente la más importante en términos económicos. Porque el coste del agua depende de diversas y complejas variables que se agrupan bajo una expresión polinómica –denominada coeficiente de actualización del coste unitario– donde tiene especial incidencia el precio del agua en alta, es decir, el agua que compramos a los proveedores del recurso, y los costes de personal implicado en el servicio.

De momento la concesionaria debe desvelar cuales son los costes de explotación y la eficiencia del sistema haciendo un ejercicio de transparencia que ponga de manifiesto el compromiso social de los gestores con la población atendida y con el medio ambiente, particularmente a través de propuestas de modernización del sistema de abastecimiento, de mayor aprovechamiento de los recursos propios y de mejora de la eficiencia de la red de distribución.

La cuestión empezaría a estar más clara si conociéramos, cunado menos, la Memoria de Gestión del servicio en los últimos ejercicios. Pero debe andar muy ocupado el señor Alcalde cuando desde el mes de mayo de 2012 se comprometió con la oposición a celebrar una comisión monográfica para tratar el tema, que a día de hoy ni siquiera ha sido convocada. Sus preocupaciones deben estar en otro lado.

Fuente: La Opinión de Tenerife