El negocio del grifo

La factura del agua urbana sube 1.400 millones en 15 años mientras el consumo cae un 17%. Movimientos sociales y ciudades claman por la recuperación de un servicio público

 

El agua del grifo puede tener efectos milagrosos. Entre otros, para sus gestores: en quince años su factura ha subido un 76% en España mientras el consumo se reducía un 17,3%, según indica la Estadística sobre consumo y saneamiento del agua del INE (Instituto Nacional de Estadística).

En los quince años que abarca el estudio, de 2000 a 2014, la factura de los consumidores urbanos de agua –básicamente familias- ha pasado de 2.121 millones de euros a 3.537. En ese periodo, el consumo efectivo cayó de 3,78 billones de litros -3.781 hectómetros cúbicos- a 3,21 como consecuencia, entre otras causas, de la desaparición de casi medio millón de hogares –de 2,7 millones en 2004 a 2,23 en 2014- por las reagrupaciones provocadas por la crisis y el cambio de los flujos migratorios, con el que los españoles se van y los extranjeros regresan a sus países de origen.

Los datos del INE resultan reveladores en otros dos aspectos de la cada vez más privatizada gestión del suministro de agua de boca en España: las pérdidas de la red crecen porcentualmente al mismo tiempo que la inversión en ella se desploma.
Así, los 1,19 billones de litros que sumaban las pérdidas aparentes y reales en 2007 suponían un 23,9% de los 4,96 que entraron en la red, mientras que los 1,05 de 2014 habían pasado a suponer el 24,7% de los que circularon por las tuberías en 2014. En esos mismos siete años, la inversión en los sistemas de distribución caía casi a la mitad: de 459 a 250 millones de euros.

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