El monstruo del lago de Sanabria

El lago de Sanabria en la provincia de Zamora era casi cristalino, rodeado de montañas, con una superficie de más de veintidós mil hectáreas y un fondo limpio de granito que ahora está cubierto por una masa verde de algas y residuos que han enturbiado el agua. Un paraíso natural de gran atracción turística que en apenas quince años se ha convertido en una zona contaminada.

 

2014051919463593074Lago de Sanabria en la provincia de Zamora.

 

“El agua está llegando desde hace años prácticamente sin depurar. Son todas las aguas fecales que llegan de cuatro depuradoras que nunca han funcionado. Hace dos años empezó a verse cómo el agua comenzó a ponerse de color verdoso, se empezó a notar un cambio y ese cambio se ha acentuado sobre todo en este último año”, explica Antonio Guillén, doctor en Biología y coordinador de los trabajos de investigación de la Estación Biológica Internacional Duero-Douro (EBI).

En el año 1996 la Junta de Castilla y León adjudicó la construcción de un sistema de depuración en el lago apoyado con fondos de la Unión Europea que comenzaron a funcionar en el año 2000 para garantizar la limpieza del agua. “Nos da lo mismo si el coste fueron cuatro o seis millones de euros, lo que sí sabemos es que fue una construcción ineficaz y nefasta. Se construyó sin pendientes, con diferentes anomalías que hicieron que el sistema dejase de funcionar al año siguiente de su construcción. Se han producido vertidos todos los años desde su construcción ¿Cómo es posible que para una obra de semejante coste la Junta no haya habilitado un seguimiento adecuado que hubiera impedido esa construcción negligente?”, se pregunta David Salvador, portavoz de la Estación Biológica Internacional (EBI).

De hecho, fue el propio Guillén, colaborador de la EBI, el que descubrió los vertidos. Todo comenzó en el año 2002 con una investigación sencilla para explorar el agua y ampliar los conocimientos biológicos del lago. “A las cuatro semanas de empezar a investigar me di cuenta que había algo raro allí y ese algo raro dominaba de manera casi absoluta. Un alga microscópica que no tendría porque estar allí, está tanto en el fondo como en la superficie y es la que le está dando esa coloración verdosa al agua que ahora se ha acentuado. Estuvimos cuatro meses estudiando en profundidad qué es lo que podría estar ocurriendo y fue cuando averiguamos que las depuradoras no funcionaban, que llevaban muchos años sin funcionar, que había cinco puntos de vertidos y que había otro tipo de vertidos esporádicos. En la actualidad están llegando residuos de aguas fecales, aguas con bacterias que hacen que no sea apta para el baño”. Fue entonces cuando se puso en contacto con la Administración para ayudar a solucionar el problema, pero la respuesta fue la contraria: “La respuesta que tuvimos de la administración fue intentar desacreditarnos y machacarnos diciendo que nuestra investigación no tenía fundamento, que no tenías pruebas y que todo está de maravilla”.

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