El Miño se cubre de plásticos

En el Miño hay millones de piezas de plástico. La asociación naturalista Anabam, que trabaja hace años con la Fundación ecologista Surfrider en Europa, ha confirmado el avistamiento del que se considera el mayor vertido de este tipo de soportes contaminantes que ha sufrido nunca la costa miñota. Uno de sus miembros, Ricardo Codesal, advirtió de la aparición el día 1. Ayer, el vicepresidente de la entidad, Manuel Ángel Pombal, neurobiólogo de la Universidad de Vigo, constataba no solo la reaparición de estos dispositivos que desde el 2010 invaden arenales de toda Europa sino la magnitud de un nuevo vertido que solo es cuantificable en millones.

 

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Son los conocidos como biosoportes, carriers o camemberts (debido a su forma circular con agujeros). Piezas de no más de un centímetro de tamaño que se utilizan en las depuradoras para el tratamiento de las aguas residuales municipales, en la industria agroalimentaria o en la piscicultura.

Anabam, que ya ha participado también la situación al Seprona y hoy contactará con la consellería de Medio Ambiente, advierte del impacto contaminante del plástico e insta a las administraciones competentes a que no dilaten más la investigación sobre su procedencia. «Está claro que proceden de un sistema de depuración con un error de diseño y la experiencia apunta a una relación causa efecto, ya que llegan a la costa tras una época de lluvias abundantes», indica Manuel Ángel Pombal. Esto explicaría que se debe a que la depuradora en cuestión esté mal dimensionada o que se aprovechen intencionadamente las condiciones metorológicas para soltar las piezas.

Difícil aproximarse a la cantidad vertida ya que, según explica el experto, «calculamos que en una depuradora hay medio millón de estas piezas por metro cúbico». «El 50% de volumen son estos discos», añade. Anabam urge a hacer ahora el seguimiento, antes de que las que están flotando se vayan con las mareas. Otro socio, Ricardo da Silva, localizó ayer estos soportes en Tui, Valença y Goián.

Leer atículo en diario La Voz de Vigo