El mejillón cebra alerta a regantes en la cuenca del río Ebro

El mejillón cebra llegó a Aragón en 2001 y desde entonces se ha convertido en un verdadero quebradero de cabeza para la administración pública. Tanto la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) como el Gobierno autonómico luchan por contener la expansión de este molusco, una especie invasora que se ha extendido en los últimos años por la Cuenca del Ebro.

 

 

mejillon-cebra.ebroEl mejillón cebra se ha extendido por la Cuenca del Ebro./F.S.

 

Se han probado multitud de técnicas para luchar contra este pequeño molusco, que se extiende con rapidez los ríos, los pantanos y los sistemas de riego y que causa graves daños al ecosistema autóctono. A esto hay que sumar el agujero que ha creado en las arcas públicas. Y es que su lucha, además de dificultosa, es cara.

Se han invertido más doce millones de euros en acciones de prevención, investigación y control de la plaga, tanto por parte de las administraciones como de los particulares afectados. Se ha avanzado mucho en conocimiento sobre la materia y prevención, sin embargo, el mejillón cebra sigue siendo un problema de difícil resolución para la Cuenca.

Los expertos aseguran que una vez que ha colonizado un territorio es prácticamente imposible acabar con él. Se reproduce rápidamente y acabar con las larvas es una misión imposible. Por eso, el Gobierno de Aragón y la CHE intentan desde hace años prevenir su propagación.

Y esta época es especialmente conflictiva, sobre todo en los canales de riego. Por eso, los regantes están en alerta ante el riesgo de proliferación. Hay que tener en cuenta que esta especie invasora provoca costes millonarios cada año al afectar a infraestructuras como conducciones de riego o sistemas de abastecimiento de agua. Un buen número de particulares se enfrentan a la necesidad de gastar dinero periódicamente para limpiar las tuberías de sus sistemas de conducción de agua.

El Gobierno de Aragón alerta a las comunidades de regantes de que ha aumentado el riesgo de proliferación del mejillón cebra en el interior de las instalaciones de riego. Un otoño con temperaturas suaves hasta mediados de noviembre y la baja velocidad de circulación del agua por el interior de las tuberías, propia del fin de campaña de riego, hacen que las posibilidades de proliferación de este pequeño molusco se multipliquen.

Se dispara el riesgo
Para que el mejillón cebra se reproduzca deben confluir dos circunstancias: temperaturas de entre 12 y 17 grados y aguas estancadas o con baja velocidad de paso que faciliten al mejillón cebra adherirse a las paredes, estableciendo así colonias en el interior de las infraestructuras de riego.

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