El Júcar-Vinalopó se queda corto y los regantes reclaman el Ebro

Los siete hectómetros cúbicos de agua que llegan desde el pasado 21 de julio y hasta septiembre en el primer trasvase del Júcar al Vinalopó se han quedado cortos para la sed del campo con esta «sequía abrasadora», según la valoración del presidente de Jóvenes Agricultores-Asaja, Eladio Aniorte. Su pronóstico es elocuente: «O hay un trasvase del Ebro o esta tierra terminará siendo un desierto». Precisamente este fin de semana, desde el Consell se anunciaron gestiones ante el Gobierno central para retomar el Plan Hidrológico Nacional (PHN).

 

jucarJúcar – Vinalopó / MAGRAMA

 

Las impresiones en La Unió de Llauradors no resultan más halagüeñas que las de Asaja. Su portavoz para temas de agua, Ernest Blasco, subraya que «el arbolado tarda un tiempo en reaccionar», sobre todo, ahora que muchos almendros y otras especies se están secando, si bien hay un problema porque «el trasvase no llega a todos los sitios» ya que hay algunos productores de secano, por ejemplo, que no disponen de canalizaciones para aprovechar ese agua, por lo que reclama que esta transferencia de caudales «tenga continuidad». Y abunda en que se sufre «una sequía como no la hemos conocido en 150 años», por lo que los esfuerzos del pasado para hacer cosas y prever estas situaciones no evitan una situación desesperada. «El agua de regadío tiene que ser una cuestión de Estado, de una vez por todas al margen de los partidos; no puede ser que los políticos tengan la tentación siempre de politizar el tema».

Una muestra de ese afán –a su juicio– se ve también cuando hay quejas por la calidad del agua del trasvase Júcar-Vinalopó. «Es perfectamente apta para el riego y en esa comarca de Valencia riegan con ella desde siempre, lo que ocurre es que desde la política se está utilizando al sector agrícola para reclamar agua para beber, que eso es otra cosa», critica Blasco.

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