El Júcar cierra sin guerras el plan hidrológico de Castilla – La Mancha

Se acabó definitivamente la mal llamada «guerra del agua», una expresión muy utilizada durante las distintas etapas del Gobierno socialista en Castilla-La Mancha, que utilizó este recurso como arma política, pero que fueron pocos los avances en materia hidrográfica conseguidos por la región. Ahora, en poco más de dos años, el Gobierno de España, en colaboración con las Confederaciones Hidrográficas, ya ha aprobado todos los planes de demarcación que afectan a la comunidad autónoma -este miércoles se conocían los detalles del plan del Júcar, el último por definir-, lo que permite tener una planificación a la hora de disponer de los recursos hídricos.

 

calzada--644x362Marta García de la Calzada durante la rueda de prensa

 

Que esos recursos sean suficientes o no, depende del color político con que se miren, pero lo cierto es que se ha alcanzado un acuerdo que permite tener una reserva total de 4.266 hectómetros cúbicos al año procedentes de las distintas demarcaciones. Una cifra que, comparada con las asignaciones y reservas contenidas en los planes hidrológicos aprobados en 1998, supone un incremento más que notable del 11,2%.

A las aprobaciones de los planes de Cuenca del Guadiana, Tajo y Segura, la consejera de Fomento, Marta García de la Calzada, daba a conocer el borrador del Plan del Júcar, que especialmente beneficia a los albaceteños. Poco después de que la Confederación Hidrográfica hiciera público el borrador de la planificación del Júcar, la consejera consideraba que era muy «satisfactorio» para Castilla-La Mancha, porque recoge las alegaciones presentadas por el Gobierno regional, que a su juicio «eran indispensables para mejorar el borrador inicial presentado el pasado mes de agosto».

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