“El Guadalquivir tiene una salud preocupante”

EL río, cualquier río, es un indicador natural del estado de salud de un territorio. ¿Y qué dice el Guadalquivir de la salud natural de Andalucía? El catedrático de Zoología de la Universidad de Córdoba que tienen ustedes en la imagen no ve al paciente en su mejor momento. En realidad, lo encuentra en pésimo estado. Y Carlos Fernández no es una voz cualquiera.

 

Carlos Fernández, en una terraza sobre el río Guadalquivir / Rafael Carmona

 

Es uno de los máximos expertos en hábitat acuático de nuestra gran arteria fluvial. Tanto que lleva nada menos que 35 años examinando los peces del río y acaba de concluir el más exhaustivo estudio que se ha hecho jamás sobre la vida acuática del Guadalquivir.

 

—Usted dirá, profesor.

—Hemos hecho un estudio durante cinco años a lo largo de 60.000 kilómetros y más de mil puntos de todo el río. El estado del Guadalquivir es preocupante.

—O sea, la salud del paciente es grave.

—Bastante grave. No quiero ser catastrofista, pero es serio.

 

Ahí tienen el dato. Un río enfermo con largos tramos donde ni siquiera prospera la vida debido a la pésima calidad del agua. Y ojo: ya hay más especies exóticas que las autóctonas que han poblado durante miles de años las aguas del Guadalquivir. Usted se preguntará cómo diablos han llegado peces chinos o americanos a nuestro río. Muy fácil: en coche. Por muy sorprendente que le parezca. Para empezar, fue la administración pública a través del Icona quien soltó en los años sesenta los dañinos «black bass» y el lucio para promocionar la pesca deportiva. Las pajarerías y algunos pescadores imprudentes han hecho el resto.

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