El Ebro ahoga la economía de miles de hogares por unas inundaciones que ya duran varios meses

En los pueblos ribereños del Ebro a su paso por Aragón hasta a los más veteranos les cuesta recordar una inundación tan desastrosa como la que están sufriendo en esta campaña agrícola. Y no por una gran avalancha de agua -que ha habido varias y muy dañinas en las últimas décadas-, sino por una cadena de riadas que, en la práctica, ha provocado una inundación prácticamente ininterrumpida que suma ya cinco meses en un buen número de campos. Son miles de hectáreas que han quedado bajo el agua, con cultivos totalmente perdidos y con unas tierras que tendrán que ser trabajadas con rapidez y esmero para poder volver a ponerlas en cultivo.

 

inundaciones_ebro--644x362La indignación es total entre los afectados. Son miles de familias que viven de la agricultura y que, en mayor o menor grado, han visto sus economías seriamente trastocadas por las pérdidas. Tal es la situación que, meses después de que comenzaran las inundaciones, aún no se han podido hacer peritajes para cuantificar con exactitud las pérdidas. Y no se ha podido, sencillamente, porque el agua sigue cubriendo esas tierras.

Lo curioso del caso -indican desde varios de los municipios afectados- es que esto ha ocurrido pese a que, estadística y oficialmente, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) indica que no se han producido avenidas extraordinarias en este gran río. Han sido crecidas considerables, pero no han superado los caudales extremos como para que se tipifiquen como riadas extraordinarias.

Es una paradoja -indican los afectados-, porque los daños sí que están siendo extraordinarios. Y subrayan que esto viene a evidenciar lo que llevan años denunciando, que el Ebro no está suficientemente cuidado, que no se limpia, que no se draga y que le hace falta menos agua para desbordarse, inundar y arrasar cultivos. A esto se le suma la secular falta de embalses con los que retener el agua, aprovecharla para años de sequía y, de paso, frenar las crecidas.

Hay campos que llevan prácticamente cinco meses inundados. Los que menos, suman dos meses bajo el agua. Los sindicatos agrarios calculan, a falta de peritajes definitivos, que las pérdidas pueden rondar los 15 millones de euros. El Gobierno aragonés, de momento, sigue sin hablar de dinero perdido, pero sí de hectáreas inundadas, y el dato coincide con el que dan las organizaciones agrarias: unas 9.000 hectáreas literalmente ahogadas por un Ebro que ha encadenado desbordamientos desde hace meses y que, en la práctica, ha provocado esta inundación de campos que ya dura meses.

Denunciarán a la Administración

El desastre es absoluto para un buen número de municipios que viven de la agricultura y de la ganadería. A veces, en simbiosis perfecta y ahora truncada: cultivos vegetales para dar de comer a cabañas ganaderas. Algunos productores que han perdido sus cosechas tendrán que importar forrajes para alimentar su ganado. Pérdida sobre pérdida.

Y ahora toca el particular y tortuoso peregrinaje para resarcirse de los daños. Unos llaman a Agroseguro, otros reclaman a la Administración. Entre estos últimos, la Comunidad de Regantes del Sindicato Central de la Presa de Pina de Ebroha decidido emprender acciones legales contra la CHE y contra el Gobierno aragonés para que respondan por unas inundaciones que, según estos agricultores, son responsabilidad de la Administración por no tener el cauce y las defensas de los ríos convenientemente cuidadas.

ABC