El delegado del Gobierno defiende que el organismo hídrico no ha sido negligente con los desembalses en el Guadiana

Mientras algunos agricultores y propietarios de casas de campo anegadas preparan reclamaciones contra la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG) y el organismo hídrico refuerza su silencio público sobre las críticas, Germán López Iglesias se erige en portavoz de la CHG para justificar su gestión durante la última semana de marzo y la primera de abril.

 

german-lopez-iglesia8“El trabajo de Confederación ha sido normal, como siempre. No ha habido negligencia por parte de nadie. Si alguien tiene alguna duda que se ponga en contacto conmigo o con la propia Confederación, que se lo explicará”, acaba de indicar el delegado del Gobierno en Extremadura. “Se ha controlado bastante bien”, recalca López Iglesias. El representante del Gobierno central, del que depende también las confederaciones hidrográficas, relata que la CHG tiene concluido un exhaustivo informe en el que explica y, en por extensión, justifica los desembalses de las seis grandes presas de la cuenca en la provincia pacense, que alcanzaron su máxima punta con 1.450 metros cúbicos por segundo arrojados al Guadiana el miércoles 3 de abril.

López Iglesias señala que el 1 de marzo, en los cinco grandes pantanos extremeños del Guadiana (a excepción de Alange) había un hueco de 1.500 hectómetros cúbicos. Esto es, como la presa de Cíjara. El 20 de marzo, el hueco se había reducido y ya cabían como mucho 700 hectómetros. “Entonces hubo una reunión, no sé si se llama comisión de desembalses o no sé cómo pero ahí, donde están Confederación, organizaciones agrarias y más gente, se decidió no soltar una gota de agua. Bueno, solo 4 metros cúbicos para turbinas (el agua que se suelta para producción de energía eléctrica por los aliviaderos, no abriendo compuertas)”, explica el delegado del Gobierno. La semana del 20 al 27 de marzo, añade, la Aemet pronosticó lluvias moderadas y para el trimestre, es decir, de marzo a mayo, las perspectivas era de que entrasen en los embalses 473 hectómetros, pero del 27 al 1-2 de abril recogieron 1.000 hectómetros cúbicos en los pantanos”. Ante esto, López Iglesias entiende que tuvieron que abrirse casi al mismo tiempo las compuertas de las grandes presas y, con ella, subir el nivel del Guadiana y propiciar los desbordamientos e inundaciones. “Si las Confederaciones no hubiesen regulado todo el agua que entraba al mismo tiempo que la que salía no sé qué hubiera pasado”, concluye.

casa-campo8--300x180El representante del Gobierno central en la región cree que la situación generada “ha sido un caso excepcional, por un fenómeno meteorológico que no podemos controlarlo. Un caso excepcional que se ha controlado bastante bien”, enfatiza. López Iglesias, de otro lado, recuerda que aún es imposible hacer una evaluación exacta de los daños y, como ya ha venido informando este diario, el Gobierno central prepara un decreto de ayudas, aunque no ha dicho qué presupuesto final, una cuantía que, en todo caso, no irá solo para Extremadura sino que habrá que repartir entre las dos Castillas, Andalucía, Aragón y Navarra por fenómenos meteorológicos adversos. Al mismo tiempo recuerda que un real decreto de 2005 abre la puerta a presentar solicitudes y, en el caso concreto de los ayuntamientos, tienen de plazo hasta el 30 de abril para presentar sus escritos contabilizando los destrozos en mobiliario público y otras infraestructuras de titularidad pública.

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