El Canal pagará 106 millones por gestionar el agua de Lanzarote

El Canal de Isabel II, la mayor empresa del Gobierno regional, ha ganado el concurso para gestionar durante los próximos 30 años el agua de las islas de Lanzarote y La Graciosa. Ha derrocado a las otras compañías privadas que también optaban a la dirección de Insular de Aguas de Lanzarote (Inalsa), que arrastra un pasivo de 50 millones de euros y que se encuentra en un procedimiento de administración concursal. El PSM ve muy sospechoso que el Canal haya casi triplicado la oferta de inversión para los próximos años, lo que le supondrá 56 millones.

 

 

InalsaEn la historia del Canal esta será la segunda vez que la compañía salga fuera de los límites de la región. Antes solo lo había hecho en Cáceres, pero perdió la concesión hace unos años. Al concurso de Lanzarote también se presentaron otras dos solicitantes. La primera, Canaragua es filial de Aguas de Barcelona en Canarias, que abastece a unos 900.000 habitantes de las islas. Mientras, Gestagua es la filial del grupo multinacional francés Saur. Comparte junto con Sacyr la gestión de Emalsa, que abastece a Las Palmas de Gran Canaria. Del concurso se salieron otras dos firmas que también concurrieron: Acciona y Aqualia.

Fuentes del Cabildo Insular explicaron que la adjudicación a que el Canal de Isabel II presentó la mejor oferta. Esta incluye que pague toda la deuda de Inalsa, en especial con Endesa, FCC y Aguas Filtradas. El pasivo con los acreedores alcanza los 42 millones de euros, a los que hay que sumar cerca de otros 10 millones en intereses. El plan de pago de la empresa madrileña incluye que se haga frente a la deuda en los próximos cinco años a razón de 15 millones de euros durante la formalización del contrato, 8 millones el segundo y tercer año, 9 millones el cuarto año y 10 millones el quinto año.

El desembolso del Canal no termina ahí. Las bases del concurso recogían que la adjudicataria tenía que hacer inversiones por valor de 20 millones de euros como mínimo. La oferta madrileña resulta muy superior, ya que se ha comprometido a un desembolso de 56 millones en los próximos años. A todo ello se une que no se podrá subir la tarifa del agua durante los próximos años, ya que fue revisada hace un año y existe la obligación de mantenerla congelada durante al menos tres.

Este conjunto de datos y pagos inminentes a los que tendrá que responder el Canal es lo que más ha chirriado al PSM, que ya ha adelantado que estará muy atento a cómo se desarrolla todo el contrato y la gestión durante los próximos 30 años. La diputada y presidenta del Grupo Socialista en la Asamblea de Madrid, Amparo Valcarce, ve “intereses oscuros” en acudir a “un negocio tan arriesgado”.

“Han hecho una oferta muy por encima de lo que realmente recogían las bases con la intención de quedarse con esa gestión, fuera al precio que fuera. Todo ese desembolso lo tendremos que pagar los madrileños sin saber todavía que se esconde detrás de esta operación”, afirmó Valcarce. Esta recordó que el beneficio que ha dado el Canal durante el último año rondó los 100 millones, que ahora se verán mermados con la gestión de Inalsa.

Según Valcarce, el motivo de esta inversión es expandir “a toda costa” el negocio del Canal y demostrar ante posibles inversores que tiene cuota de mercado. “Eso sí, lo que puede ser que estas medidas acarreen que una compañía solvente y que da beneficios termine costándonos dinero a todos los madrileños”, critica la presidenta del Grupo Socialista. “Seguro que quieren privatizarla al 100% a medio o largo plazo. Vamos a estar con todos los ojos puestos y muy atentos para que esto no ocurra”, añade Valcarce.

Mientras, el Canal de Isabel de II prefiere guardar silencio. Sus responsables saben que se les ha adjudicado el concurso, pero de manera oficial no se les ha notificado por parte del Consorcio del Agua de Lanzarote, en el que participa el Cabildo Insular y los siete municipios a los que da agua. Cuando se presentaron al concurso, fuentes de la compañía pública explicaron que la operación resultaría “beneficiosa”. “Se sabe que hay unos costes pero también se esperan unos resultados. Si no fuera así, no se presentarían más compañías”, explicaron entonces.

El País