El Alto Aragón lleva cien años a la espera de transformar regadíos

Riegos del Alto Aragón nació hace cien años con un objetivo claro: conseguir la transformación de 300.000 hectáreas en regadío. Un siglo después, no han alcanzado ni la mitad y muchas de sus reivindicaciones siguen vigentes. Entre ellas la construcción del embalse de Biscarrués, uno de sus principales caballos de batalla.

agricultores_trabajando--644x362La comunidad de regantes más extensa de Aragón nació al amparo de la Ley de 1915, que necesitó de 20 meses para su redacción y aprobación. El texto recoge que el sistema debería transformar 300.000 hectáreas regadas por el río Gállego, Cinca, Guatizalema, Sotón y Astón. Actualmente solo se han transformado 130.000 hectáreas.

Sin embargo, el germen de esta comunidad de regantes es de 1912, momento en el que se comenzó a tramitar en Madrid una Ley de Construcciones Hidráulicas con destino a riego. Acogiéndose a ese marco legal, el barón de Romañá presentó el proyecto, se estableció su tramitación por una Real Orden de 22 de enero de 1912 y se aprobó técnicamente por Real Orden de 29 de septiembre de 1913. Una intensa tramitación parlamentaria, desembocó, finalmente, en la aprobación de la Ley de Riegos del Alto Aragón de 7 de enero de 1915. La inauguración oficial de las obras se produjo, en Almudévar, el 29 de marzo de 1915.

Un siglo después, su presidente, César Trillo, tiene claro que todavía queda mucho por hacer para que el sistema se complete. «Nos hubiera gustado celebrar los cien años con el sistema terminado pero todavía estamos ahí. Es significativo que en aquel momento las Cortes españolas dieran un plazo de 25 años para transformar 300.000 hectáreas y después de cien años solo se hayan transformado 130.000», apunta Trillo.

Hoy, Riegos del Alto Aragón tiene una superficie de 2.500 kilómetros cuadrados, abastece a 114 pueblos, con un total de 66.584 habitantes. Su agua llega a 765 explotaciones ganaderas y a diez polígonos industriales. En estos momentos, 25.000 familias dependen del regadío.

La Comunidad está de celebración por su centenario, aunque todavía queda mucho camino por recorrer. Los regantes llevan más de tres décadas esperando que se construya el embalse. Biscarrués se incluyó en el Pacto del Agua de 1992 con capacidad para albergar hasta 192 hectómetros cúbicos. Años después fue uno de los proyectos que se revisó y se quedó con 35 hectómetros cúbicos. El proyecto se vio sumido desde entonces en continuos retrasos en su tramitación administrativa. En 2011, se dio el visto bueno a la Declaración de Impacto Ambiental y ahora está pendiente de licitación.

Tanto se ha retrasado la construcción de Biscarrués que los sistemas de riego están hechos por los regantes y, sin embargo, no hay embalse. Se han invertido alrededor de 300 millones de euros en trasformar en regadíos miles de hectáreas de los Monegros, que siguen esperando la presa.

El Gobierno central y el autonómico han apostado, con el beneplácito de Riesgos del Alto Aragón –el beneficiario fundamental de las obras–, comenzar las obras por la balsa lateral de Almudévar. Es el paso previo para construir este proyecto hidráulico, uno de los más importantes de España, que requiere una inversión que ronda los 200 millones de euros.

Un proyecto irrenunciable para Aragón con el que se podría dar agua a las 50.000 hectáreas pendientes de transformación. Así lo cree el propio presidente de la comunidad de riegos: «estamos pendientes de la transformación de entre 40.000 y 50.000 hectáreas que quedan pendientes en este momento siendo indispensable para esa transformación la regulación del Gállego. Sólo se ha hecho Sotonera».

ABC