“El Agua ya no es lo que era”. Un artículo de Lucía Rodriguez

Todos los componentes del ecosistema no funcionan de manera independiente, al problema del agua se le suman unas “cuantas” barbaridades más que han desembocado en una oleada de cambios en el ecosistema produciendo que el ciclo hidrológico acabe siendo cada vez más imprevisible.

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Todos conocemos la vital importancia del agua como componente esencial en el metabolismo de cualquier ser vivo a todas las escalas que nos podamos imaginar. Este recurso está en nuestras mentes como un bien básico y de dominio público, pero lo cierto es que ha caído en las garras de la insostenibilidad y se rige a favor de la economía de devoradores que piensan en la sociedad y en el medio ambiente en última instancia.

Basta con hacer una pequeña búsqueda por internet para ver cómo casi a diario aparecen nuevos focos de contaminación por toneladas de vertidos al medio con carga tóxica para los seres vivos o vertidos de aguas residuales de diferentes procedencias, convirtiendo finalmente lugares no contaminados en cloacas. Es cierto que se crean nuevas depuradoras y se licitan ampliaciones de las ya existentes, pero lo verdaderamente cierto es que no tenemos unas infraestructuras capacitadas para recoger y depurar tanta cantidad de agua contaminada, y eso ha ocasionado que estemos en el punto de mira de la Unión Europea por incumplir las normativas en cuanto a depuración en nuestro país.

Y como es sabido, todos los componentes del ecosistema no funcionan de manera independiente, al problema del agua se le suman unas “cuantas” barbaridades más que han desembocado en una oleada de cambios en el ecosistema produciendo que el ciclo hidrológico acabe siendo cada vez más imprevisible.

Otro problema actual en este frente es a la privatización de este recurso. En los últimos meses están produciéndose una cadena de manifestaciones en diferentes puntos del país para reivindicar la remunicipalización de la gestión del agua, objetivo que persigue la propuesta de #Iniciativaagua2015 con su muy acertado eslogan “el agua no se vende, se defiende”. Al final este recurso ha terminado en manos de grandes empresas que se dedican a comprar la gestión del agua a los ayuntamientos y a introducir cánones por su distribución que acaban generando, según la OCU, diferencias de hasta un 440% en el precio del agua entre ciudades españolas. Así, aunque parezca algo surrealista, parte de la sociedad se está viendo privada de algo tan básico en nuestro día a día, pudiéndose ver a algunas personas llenar garrafas en fuentes públicas porque no son capaces de pagar las facturas mes a mes.

Como ciudadanos está en nuestras manos difundir, concienciar, hablar o hacernos escuchar para intentar desviarnos del camino hacia una batalla campal por el poder del agua, y conseguir que se gestione como un derecho humano y como uno de los componentes principales del equilibrio de nuestro planeta y de nuestra existencia.

Lucía Rodríguez García
Licenciada en Ciencias Ambientales por la Universidad de Almería
Colaboradora de Blog del Agua