El agua subterránea en La Gomera. Una historia de niebla, bosques y volcanes extintos.

El agua superficial tan sólo representa una cuarta parte de los recursos hídricos de La Gomera. Por ello, la vida cotidiana en la isla se encuentra ligada a sus acuíferos. Este agua alcanza los acuíferos tras infiltrarse a través de los materiales geológicos que hace millones de años fueron volcanes activos. Las precipitaciones en La Gomera, intensas e irregulares,se transforman en su mayor parte en la escorrentía que recogen las presas de la isla. Por lo que la historia del agua que circula por sus acuíferos tiene mucho más que ver con los vientos alisios que con las borrascas que llegan desde el Atlántico. Y comienza en Garajonay.

 

img_31201Bosque de El Cedro, Parque Nacional de Garajonay

 

Gracias al uso que históricamente le han dado al monte los gomeros, este maravilloso y relicto bosque de laurisilva se ha conservado hasta nuestros días. La pervivencia de esta vegetación del Terciario hace posible que las nubes desarrolladas por los alisios formen pequeñas gotas de agua en contacto con brezos, fayas, laureles, etc. Estas gotitas, al caer por gravedad, forman lo que los hidrogeólogos conocemos como precipitación horizontal o precipitación de niebla que llega a suponer hasta el 95% de la precipitación convencional de La Gomera. Esta precipitación de niebla permite, en la zona alta de la isla, que el suelo del bosque se encuentre saturado en agua y que surjan, de forma más o menos importante, una gran cantidad de nacientes, como el de El Cedro o Los Chorros de Epina. Sin embargo, la mayor parte del agua que se encuentra en el suelo infiltra hacia el acuífero que forman los, llamados por el geólogo canario Telesforo Bravo, Basaltos Horizontales.

Una vez en este acuífero, y desde la zona central de la isla, el agua fluye por coladas entre niveles piroclásticos alterados y paleosuelos (almagres) pudiendo seguir varias líneas de flujo, o lo que es lo mismo, diferentes caminos hacia el mar. Si en ese movimiento alcanza uno de estos niveles piroclásticos de mayor espesor, el agua aflora dando lugar a algunos de los nacientes más importantes de la isla, como los nacientes de Guadá o Erque. Esto se debe al alto contraste que existe entre la permeabilidad, facilidad para que el agua fluya en un material geológico, de piroclastos y coladas. Sin embargo, si en su recorrido vertical el agua subterránea no se encuentra con ninguno de estos niveles, ésta discurre hasta llegar al acuífero basal de la isla. Los materiales que forman este acuífero son también coladas de lava, aunque más antiguas que las de los Basaltos Horizontales, y por lo tanto, poseen características hidrogeológicas diferentes. Es en este acuífero dónde la mayor parte de las extracciones de agua subterránea tienen lugar por lo que estos pozos y galerías obtienen un agua que ha discurrido por dos acuíferos de volcanes ahora ya extintos.

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