Dudas sobre las defensas para Doñana

Tantas vueltas se le ha dado al polémico proyecto para ampliar el calado del Guadalquivir en su último tramo que las hemerotecas custodian decenas de declaraciones sobre el dragado de profundización que apadrina sin éxito el puerto de Sevilla desde hace más de una década para intentar que a la capital andaluza lleguen buques más grandes.

 

1394396323_353436_1394398714_noticia_normalUn barco de carga en el Guadalquivir. / JULIÁN ROJAS

 

Entre esos pronunciamientos destacan los del actual ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, del que depende el visto bueno final a la operación. “Sería suicida poner en riesgo un cultivo como el arroz o una zona de protección medioambiental tan exclusiva como es el parque nacional de Doñana”, dijo Miguel Arias Cañete en agosto de 2013. Unos meses después, insistió en la misma idea: “No quiero pasar a la historia como el ministro que acabó con el cultivo del arroz en el Guadalquivir y salinizó las marismas de Doñana”.

El ministro, uno de los mejores situados para encabezar la lista del PP en las próximas elecciones europeas, es consciente de que Bruselas escudriña los pasos que está dando el Gobierno español en este asunto. La Unesco, directamente, ha pedido que no se acometa la obra ante el riesgo de perjudicar el espacio natural más importante de Andalucía, declarado Patrimonio de la Humanidad.

En este contexto es en el que el ministro ha trazado esas dos fronteras —no dañar Doñana ni los cultivos que viven del río— que nunca podrá traspasar el puerto de Sevilla.

Una de esas condiciones está a punto de someterse al dictamen de la Junta de Andalucía, que también tiene un papel protagonista en este asunto, y del Consejo de Participación de Doñana: el proyecto de protección de márgenes. En la Declaración de Impacto Ambiental concedida al dragado en 2003 —un documento que los ecologistas de WWF han pedido en reiteradas ocasiones que se archive ante los nuevos datos que se han recabado en la última década del comportamiento del estuario— se establecía que se debía acometer una obra para evitar que se dañaran las márgenes del río a su paso por Doñana.

El puerto de Sevilla presentó a finales del año pasado a la Consejería de Medio Ambiente ese proyecto, que ha sido elaborado por la empresa Ayesa y que tendría un coste de 4,27 millones de euros. La comisión de aguas del Consejo de Participación de Doñana analizará el miércoles el documento. Además, ese mismo día la Consejería de Medio Ambiente presentará su informe sobre esta actuación, que debe ser validada por la Administración autónoma. Fuentes del departamento de María Jesús Serrano indican que los técnicos han apreciado “carencias” o “deficiencias”, aunque no avanzan el resultado del análisis del documento presentado por el puerto sevillano.

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