La demagogia hídrica

El millonario saqueo cometido en la depuradora de Pinedo a través de la sociedad pública Emarsa lo estamos pagando los ciudadanos, con el canon de saneamiento y también L’Albufera. El lago se ha situado este otoño hasta 38 centímetros por debajo de su nivel normal, entre otras cosas porque la estación metropolitana de depuración, para ahorrar costes, dejó de efectuar a las aguas que vertía en L’Albufera el tratamiento terciario que elimina el nitrógeno y el fósforo y evita así el aporte de nutrientes a un lago que los concentra en exceso.

 

rio-jucar146Río Jucar.

 

Después de que sus directivos y los de la entidad de saneamiento de la Generalitat se hartaran de robar, como ha revelado la investigación judicial, la planta de Pinedo, en lugar de tratar el agua y verterla al lago, la ha estado arrojando al mar por el emisario submarino. Ahora todo son urgencias ante el estado de L’Albufera, mientras los regantes del Júcar se resisten a hacer desembalses no previstos y los del Turia transigen a mandar al lago sus sobrantes siempre que la maniobra no siente precedente.

Lo de los sobrantes tiene miga porque del Júcar beben, a través del canal Júcar-Turia, la ciudad de Valencia y una cuarentena de las poblaciones de su densa área metropolitana. Es algo que la mayoría ignora y que los responsables políticos eluden, mientras en la comarca de la Ribera varias localidades reciben un suministro no apto para consumo humano. Y tanto el Gobierno como el Consell pretenden dejar abierta, además, en el plan de cuenca del único río valenciano que no hemos dejado seco la vieja aspiración del lobby hídrico alicantino de que el trasvase Júcar-Vinalopó lleve su toma a un punto anterior a los campos de riego de la Ribera, donde captaría caudales de mayor calidad que los que ahora transfiere.

Leer artículo completo en diario El País