Cómo Las Vegas aprendió a utilizar el agua en forma inteligente

Hace mucho tiempo, Patricia Mulroy descubrió que cuando tienes que suministrar agua a casi dos millones de personas que viven en el desierto, nunca se planifica para el caso del mejor escenario. En su calidad de jefa del Distrito del Agua del Valle de Las Vegas y la Autoridad del Agua del Sur de Nevada, Mulroy ha cambiado en forma radical la forma en la que la región utiliza el agua – pero ella está planificando para los tiempos aún más difíciles que tienen por delante.

Por Eric Gourley

 

 

Pat Mulroy, general manager of the Southern Nevada Water Authority

Suena como una tarea imposible: suministrar agua a dos millones de residentes y a 35 millones de visitantes anuales en una de las ciudades más cálidas y secas del mundo, en tiempos de una explosión demográfica y sequía, y con un lago que cada vez  más pequeño como su única fuente de agua. Sin embargo, eso es lo que Patricia Mulroy ha  hecho por Las Vegas. Lo ha logrado colaborando con otras regiones en lo que respecta a sus suministros de agua, entregando incentivos a los residentes para que usen menos agua, aplicando tarifas más altas a los usuarios que consumen grandes volúmenes de agua, y lo que es más importante, nunca tentando a la suerte.

Las Vegas obtiene la mayor parte de su agua del lago Mead y la cuenca del río Colorado, una fuente de agua que comparte desde hace mucho con otras ciudades del suroeste. El lago estaba lleno cuando Mulroy se incorporó al Distrito del Agua del Valle de Las Vegas en el año 1985, pero Nevada ya ha excedido los límites de su asignación de 370 millones de metros cúbicos del río Colorado y está experimentando un crecimiento vertiginoso.

“La comunidad del agua en este país juega este fascinante juego de probabilidades, y las probabilidades se desarrollan mirando por el espejo retrovisor”, afirma Mulroy. “No importa si se trata del gobierno federal o el estado, cada vez que nos damos la vuelta, alguien nos dice: ‘su suministro de agua durará al menos hasta el 2025’. Íbamos a agotarlo en 1995 a menos que hiciéramos algunos cambios fundamentales”.

Un plan regional y una llamada de atención

Las reglas federales limitan la cantidad de agua que Las Vegas puede extraer por año del lago Mead y del río Colorado. En respuesta a estos límites legales, en 1991 Mulroy ayudó a crear la Autoridad del Agua del Sur de Nevada, pionera en su género.

En ese momento, cada municipio buscaba contratos de agua del río en forma independiente, lo cual desalentaba la conservación. Mulroy reconoció la necesidad de sumar recursos y adoptar medidas para usar el agua en forma eficiente a nivel de la comunidad para que la región pudiese seguir acogiendo a nuevos residentes.

Aún así, cuando la cuenca del río Colorado experimentó una sequía a principios de la década de 2000, esto cogió desprevenido al sur de Nevada.

“Realmente teníamos que cambiar el rumbo”, afirma Mulroy. “En forma gradual hemos logrado que la comunidad se acostumbre a la conservación voluntaria por varios años y algunos están comenzando a adoptarla, pero es un tema generacional hasta que lleguemos a un punto en el que la gente se dé cuenta que realmente tienen que hacerlo”.

Las empresas lideran el cambio

Desde las fuentes de unos 83 millones de litros del Bellagio y los canales artificiales de The Venetian, hasta la laguna del pirata de Treasure Island y el volcán líquido en The Mirage, los visitantes de The Strip de Las Vegas nunca sospecharían que la región fue asolada por una fuerte sequía.

Incluso hoy en día solo el tres por ciento del agua de la ciudad va a estos casinos colosales que impulsan la economía del estado. A diferencia de muchas ciudades que ofrecen a sus clientes descuentos por volumen, Las Vegas de hecho cobra más por galón a sus usuarios que consumen grandes volúmenes de agua.

“Los resorts son, por naturaleza, grandes consumidores de agua por lo que prácticamente reciclan cada gota”, afirma Mulroy. “Para ellos, es una cuestión de dólares y centavos, y han avanzado de manera increíble para convertirse en verdaderos líderes. Cuando iniciamos la conservación voluntaria, sabíamos que las empresas tenían que ser el ejemplo. Los consumidores residenciales no van a cambiar su estilo de vida para adecuarse al de empresas que no hacen nada”.

Una coalición activa por la conservación conformada por empresas grandes de Las Vegas ha impulsado esta iniciativa.

“Los hoteles están compitiendo entre ellos por ser líderes en conservación del agua ypor ser l los más sustentables”, afirma Mulroy. “Las empresas han sido increíbles. Realmente han sacado esta iniciativa  adelante”.

Innovador programa de incentivos

Incentivar a los dueños de propiedades a reemplazar sus jardines por paisajes desérticos que hagan un uso eficiente del agua ha sido el eje de la campaña de Mulroy desde el año 2003.

El programa innovador Water Smart Landscapes Rebate – conocido localmente como “dinero a cambio de césped” – ha premiado a los residentes que crean planes de paisajismo aprobados por el distrito y reemplazan su césped que demanda grandes cantidades de agua por flora desértica indígena.

Más de 40.000 propiedades del valle han aprovechado el programa, el cual paga $16 por metro cuadrado y está ahorrando más de 30.000 millones de litros de agua al año.

“Hemos visto casi $200 millones en descuentos directos a nuestros consumidores que han sacado el césped”, afirma Mulroy. “Estábamos utilizando muy por encima del 70 por ciento de nuestra agua para fines de riego. Los cambios en el exterior de las viviendas eran la única forma en la podíamos conservar y tener éxito en la reducción de nuestro consumo de agua”.

Ordenanzas estrictas con respecto al uso

Como un complemento al programa de descuentos, no se permite que las casas nuevas de Las Vegas tengan jardines frontales y solo el 50 por ciento del área paisajística en los jardines traseros puede ser césped. Es ilegal tener aspersores en el pavimento.

La agencia también ha entregado un cronograma de riego a todos los que viven en el valle: una vez a la semana durante los meses de invierno, tres días a la semana durante el invierno y la primavera y no se puede regar entre las 11 a.m. y las 7 p.m. durante los meses más cálidos de verano.

“Desde un punto de vista cultural, probablemente esto fue lo más difícil de hacer entender a la gente”, afirma Mulroy. “Demandó algo de tiempo para que el paisaje se acostumbre, pero lo hizo – los árboles no murieron solo porque los regamos una vez a la semana – y ahora esta costumbre ha pasado a ser parte de la cultura del sur de Nevada”.

Los campos de golf también fueron sometidos a presupuestos de agua estrictos, y se cobraba a los residentes por su uso personal de acuerdo con una estructura tarifaria escalonada.

“Obtuvimos una mejor respuesta al incentivar a nuestros clientes a hacerlo, brindándoles asistencia financiera, que si simplemente hubiésemos aplicado un incremento en las tarifas después de otro incremento, después de otro incremento”, afirma Mulroy.

Algunas comunidades del sur de Nevada están probando una tecnología de última generación que detecta la humedad del suelo y solo activa los aspersores si el suelo lo necesita.

“Creo que en realidad nos ahorrará más agua que el sistema rígido de tres días”, sostiene Mulroy. “Si la tecnología funciona, entonces dejaremos que los hogares que la emplean no tengan que regirse por el cronograma de riego, y la tecnología se autorregulará”.

Preparándonos para lo peor

Hasta ahora, los esfuerzos de conservación de las autoridades pospusieron una necesidad potencial de importar agua de áreas rurales distantes, pero Mulroy solicitó derechos sobre el agua en cuencas de Nevada y del Snake Valley de Utah como parte del plan de una tubería de aproximadamente 460 km que traerá agua potable a Las Vegas. Se han otorgado permisos para acceso al el agua en las cuatro cuencas de Nevada, y las solicitudes siguen pendientes en Snake Valley.

“Tenemos que anticiparnos a lo peor”, afirma Mulroy. “Las sequías en la cuenca del río Colorado serán cada vez más graves. Fácilmente podríamos tener que hacer frente al reemplazo de un tercio o más de nuestro suministro de agua si nos vemos forzados a hacerlo. Hemos suscrito una serie de acuerdos entre nosotros que estamos en la cuenca baja donde utilizamos mucha agua y estamos acumulando agua en Arizona y California, pero toda esta agua no será suficiente. Estamos preparándonos para lo peor y si se pone realmente complicado, la única alternativa viable para nosotros es traer el agua subterránea perenne no utilizada, desde fuera a nuestra cuenca. No tenemos otra opción.

“No es popular, pero ya llegará el día en que se reconozca el esfuerzo”, continua. “Nuestro único objetivo en este momento es preservar esto como una opción, debido a que, llegado el momento, no tendremos tiempo de obtener los permisos y efectuar el trabajo ambiental. Después, podemos sentarnos a esperar hasta que las cosas se pongan tan feas que no habrá otra opción que recurrir a ese suministro”.

Impacto sin precedentes

Los esfuerzos de las autoridades han tenido un impacto importante en el uso de agua promedio por persona, el mismo que sigue decreciendo año tras año. El uso total de agua solo ha aumentado ligeramente a pesar del aumento de la población.

“Ha sido un camino largo, pero nos ha permitido reducir nuestro uso del agua en más de un tercio, y a reducir nuestra huella hídrica residencial a 284 litros por persona por día, lo cual constituye una mejora enorme en comparación con donde estábamos”, afirma Mulroy. “Es cuestión de ser conscientes sobre esta problemáticao. En este pueblo, la gente nunca pensó en el agua. Daba por sentado que estaría aquí. No fue hasta que el nivel del lago Mead comenzó a caer, y caer y caer – y la realidad que tuvimos que enfrentar fue que el cambio climático no es un argumento religioso sino más bien algo quese está manifestando más rápido que nuestra capacidad de hacer cambios institucionales para adaptarnos – que la gente comenzó a pensar de otra manera”.

Fuente: IMPELLER