CHE y CITA renuevan el convenio de colaboración para el estudio de los retornos de regadío

La Confederación Hidrográfica del Ebro y el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA), dependiente del Gobierno de Aragón, trabajan desde 2005 en un proyecto conjunto fruto de un convenio de colaboración, que se renueva por un periodo de dos años, para realizar el control de los retornos de regadío en los grandes sistemas aragoneses y analizar su impacto en la calidad de las aguas superficiales.

 

GatedPipe

 

En concreto, los sistemas a estudio corresponden a las cuencas del río Alcanadre y a las de los barrancos de La Violada, Clamor Amarga y La Valcuerna.

Esta colaboración se prolongará hasta septiembre de 2015 y ha permitido en los últimos nueve años el desarrollo de un proyecto pionero en España dirigido al control exhaustivo de los sistemas de regadío, de sus medidas de modernización y su relación con la contaminación difusa de origen agrario.

La información obtenida durante estos años de colaboración ya ha servido como referencia para el nuevo Plan Hidrológico de la Demarcación del Ebro, que está pendiente de aprobación por el Consejo de Ministros. Para realizar estos análisis, se instaló una red de toma-muestras automática de agua en cuatro cuencas, donde retornan a ríos o barrancos las aguas de regadío de Riegos del Alto Aragón y Canal de Aragón y Cataluña.

El organismo de cuenca se encargará, durante los dos años de duración del convenio, del control del caudal en los puntos de entrada y salida de las cuatro cuencas y de análisis completos (ph, conductividad eléctrica, iones principales, nitratos, amonio, fosfato y fosfato total) en las muestras de agua que se tomarán cada 21 días o a través de los puntos de control de la red CEMAS o de las estaciones automáticas de la red general de control de calidad (Red SAICA)

.Por su parte, el CITA aportará el mantenimiento de las cuatro toma-muestras; la recogida de datos diarios (conductividad y concentración de nitrato); la recopilación de información de las comunidades de regantes sobre volúmenes de riego, superficies y tipos de cultivo; la realización de encuestas, balances de agua y de sales y finalmente, cuantificar la carga de nitrato y determinar los parámetros de calidad del riego.

Leer artículo completo en diario LA INFORMACIÓN