Cañete busca cómo hacer viables las desalinizadoras heredadas

Afirma que son necesarias y relega el estudio de trasvases al año 2014

 

El comisario Potocnik lanzó un calamón criado en el Centro de Recuperación la Granja de El Saler – Foto: La Razón

(LARAZON) Prácticamente todas las plantas desaladoras que el actual Gobierno heredó podrían ponerse en funcionamiento en un plazo no superior a un año. Al menos así se desprende de las previsiones de Acuamed. ¿Qué hace falta ahora? Hacerlas rentables. Así lo aseguró ayer el ministro de Agricultura y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete. Dijo que las desaladoras se están poniendo en marcha, pero que se están resolviendo problemas de conexión eléctrica y buscando tecnologías que abaraten el costo del agua, como la utilización de paneles solares, para conseguir agua a un precio que puedan pagar los agricultores.

Cañete admitió que son «absolutamente necesarias», sobre todo para periodos de sequía, pero recordó que el PP apostó por otras alternativas, los trasvases, que quedaron relegadas por el Gobierno socialista. Aún así, insistió en que el Gobierno de Rajoy es «responsable» y no puede echar a perder la inversión, estimada en 440 millones.

Sin embargo, la crisis económica ha convertido en imposible la ejecución de nuevas infraestructuras, de las que se hablará a partir de 2014. «Primero hay que acabar la planificación hidrológica de las cuencas, prevista para diciembre de 2013, y a partir de este momento se iniciará la elaboración de un pacto nacional del agua. Es más, dijo que no será hasta esa fecha  cuando se conozca el nuevo marco financiero plurianual.

Precisamente sobre planificación tuvoque dar ayer cuenta  el ministro  al comisario europeo de Medio Ambiente, Janez Potocnik. Los planes hidrológicos del Júcar y del Segura, y otros nueve más, acumulan un gravísimo retraso. Deberían haber quedado aprobados en 2009, puesto que así lo marca la directiva europea de aguas.

Arias Cañete se comprometió a que antes de que acabe el año esté aprobado el decreto de la demarcación del Júcar- documento indispensable para redactar el plan-. El ministro no anduvo con paños calientes y admitió que los planes son imprescindibles en todas las cuencas, pero especialmente en la del Júcar y el Segura, por el estrés hídrico que padecen, y la del Tajo por el trasvase. En el resto, la situación también es preocupante. Las lluvias están siendo escasas en las cabeceras de los ríos debido a la influencia del cambio climático.

El ministro también aseguró que la alcaldesa Barberá se ha encargado de mantenerle al día de los  daños provocados en  El Saler  por los dos buques que quedaron varados durante el temporal de septiembre.