Botulismo, la trampa mortal de los humedales

En declaraciones a EFE, el director de Conservación de SEO/BirdLife, Juan Carlos Atienza, ha explicado que en los humedales cuya lámina de agua tiene poca profundidad, la gran cantidad de nutrientes que llevan las aguas de la depuración unida a las altas temperaturas en época estival provocan una ausencia de oxígeno y la consiguiente proliferación de esta enfermedad.

 

Aves muertas por botulismo en la laguna de Navaseca (Ciudad Real). EFE/Nacho Calongue

 

Una bacteria oportunista
El botulismo es una toxina neuroparalizante producida por la bacteria Clostridium botulinum, que inhibe la respuesta muscular del organismo, en el caso de las aves su incapacidad para volar, sumergirse, caminar o mantener el cuello erguido, por lo que suelen morir por ahogamiento o por paro respiratorio.

La bacteria puede permanecer durante años en estado vegetativo y latente en los vasos lagunares, se desarrolla durante los meses más cálidos, cuando se dan las condiciones propicias, y se instala y prolifera sobre los cadáveres de animales muertos, por lo el envenenamiento masivo de aves se produce por la ingestión de larvas.

Prevenir futuros episodios
Como medida preventiva, el director de Conservación de SEO/BirdLife ha mencionado la necesaria ampliación de muchas de las depuradoras instaladas junto a estos humedales, que en la actualidad “no dan abasto” para tratar el volumen de agua residual que llega hasta ellas.

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