Beber o no agua de la llave, ¿sabes qué tomas?

En la era de los teléfonos inteligentes y las redes sociales el acceso que tiene la ciudadanía a la información sobre la calidad de los servicios de agua debería estar al alcance de un tuit y aunque en México todavía no es posible un grupo de estudiantes de la Universidad de Columbia comenzó a realizar pruebas en la capital del país para lograrlo.

 

?????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????Un grupo de estudiantes de la Universidad de Columbia trabajó con el Sistema de Aguas de la Ciudad de México para comenzar a compartir datos sobre la calidad del agua en la capital.

 

En la era de los teléfonos inteligentes y las redes sociales el acceso que tiene la ciudadanía a la información sobre la calidad de los servicios de agua debería estar al alcance de un tuit y aunque en México todavía no es posible un grupo de estudiantes de la Universidad de Columbia comenzó a realizar pruebas en la capital del país para lograrlo.

La propuesta de los alumnos de la School of International and Public Affairs (SIPA) de Columbia es que en el Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMex) se comience a usar la aplicación ‘mwater’, desarrollada hace dos años y medio por Annie Feighery, especialista en salud pública y su esposo, un técnico de la NASA que trabajó durante una década monitoreando la calidad del agua en estaciones espaciales.

“Yo vivo en la ciudad de Nueva York en donde tengo información de que el agua de la llave no es perfecta, pero sé las condiciones en las que se encuentra, sé que es saludable beberla. Eso me sirve para ahorrar dinero y usar menos plástico. En México eso no ocurre y es necesario llevar esa información a los ciudadanos. En Ciudad de México hay gente que está pagando dos veces por agua, primero paga su recibo al sistema de aguas y luego paga de nuevo por comprarla embotellada y es porque no saben la calidad del agua que tienen y que en algunos casos podrían beberla”, dijo Anne Nelson, profesora de Columbia que del 16 al 22 de marzo acompañó a los estudiantes a hacer pruebas en el Distrito Federal.

Según las conclusiones del grupo, en la Subdirección de Control de Calidad de Agua del SACMex hay suficiente información para que la ciudadanía conozca si el agua que llega a sus casas está libre de la bacteria E.coli o tiene un nivel adecuado de cloro, pero actualmente tienen un proceso tan obsoleto que no sólo complica su trabajo sino que provoca que muchos datos se pierdan en pilas de documentos archivados.

Mwater es una empresa que provee mapas digitalizados en una aplicación que, por un lado, permite que los brigadistas dedicados a vigilar la calidad del agua realicen informes en tiempo real vaciando sus datos en dispositivos móviles —en lugar de en hojas de papel como actualmente ocurre en la Ciudad de México— pero al mismo tiempo, pone a disposición de la ciudadanía mapas sobre fuentes de agua y los resultados de los test de calidad: es crear un mapa global de agua potable y tenerlo disponible en un dispositivo móvil.

El grupo que viajó al Distrito Federal sólo trabajó con la Subdirección de Control de Calidad de Agua del SACMex, en donde en mayo próximo podrían recibir la app con los mapas de las tomas de agua de la capital para comenzar a hacer pruebas sobre su funcionamiento.

“Estamos agradecidos de que esta agencia está interesada en innovar y ver cómo sería hacer su labor de mano de la tecnología. Ellos hacen muy bien su trabajo pese a que carecen de muchos recursos como una conexión a Internet, GPS para llegar a las tomas de agua o gasolina para los autos de los brigadistas pero hay áreas en las que podrían ser más eficientes y es ahí en dónde proponemos que utilicen la aplicación”, dijo Karina Sánchez-Bazán, estudiante de Columbia.

Según las conclusiones de los alumnos, en la Subdirección de Control de Calidad de Agua “datos útiles se pierden” porque los reportes sobre la calidad del agua en cada toma de la Ciudad de México se hacen en hojas de papel y se escriben a mano. “Son datos que están en riesgo, terminan en pilas y pilas de documentos que difícilmente pueden ser útiles para realizar una investigación posterior y que además, no son accesibles para la ciudadanía”.

“El primer paso que podemos cambiar en esta agencia es que los brigadistas dejen de hacer sus reportes en hojas de papel y empiecen a hacerlo en una tableta, directo en la aplicación. No porque estemos en contra del papel sino porque éste se presta a que sus reportes no sean tan exactos, todo lo llenan a mano y eso significa que quien recibe la información debe entender esa letra y hacer un nuevo reporte.

Esos reportes se pueden hacer de forma electrónica que permita que todos los involucrados en el proceso tengan acceso a los datos en tiempo real y también quien tenga la app en su celular, se da paso a la ciudadanía”.

Áreas de oportunidad

Además de que el uso de la tecnología permitiría agilizar procesos, Anne Nelson considera que encontrar los medios para que los mexicanos tengan información sobre la calidad del agua podría ayudar a reducir el consumo de agua embotellada en el país.

Un estudio de 2011 del Banco Interamericano de Desarrollo concluyó que México tiene el consumo per cápita de agua embotellada más alto a nivel mundial con 480 litros anuales, cifra cuatro veces más grande que la de Estados Unidos.

“En el corto plazo sabemos que no toda la comunidad mexicana podrá participar en el proyecto de mwater, no todos tendrán un smartphone, pero si podemos dar un paso hacia delante para que la ciudadanía conozca sobre la calidad del agua de sus comunidades. Esto es importante en términos medioambientales porque es posible reducir el uso de agua embotellada. Los registros oficiales muestran que hay delegaciones con excelente calidad del agua, otros en donde luce de color amarillento pero por un proceso químico y no porque sea tóxica y en donde es bebible”.

Según el biólogo Enrique Velázquez, que colabora en la Subdirección de Control de Calidad de Agua del SACMex la calidad del agua que se distribuye en la capital del país es de buena calidad, pero “la gente se niega a creerlo”.

“Es cierto que a veces viene con un color marrón, un color amarillo, pero no es porque esté mal la calidad del agua, si no que es un proceso químico de oxidación del cloro que se le aplica al agua. Nos enseñan en la escuela que el agua debe ser incolora y la gente detecta que sale de un color más amarillento y de inmediato determinan que está mala, prevalece una cultura de que no se puede beber el agua de la llave cuando hay sitios como Benito Juárez, Coyoacán, Venustiano Carranza, o Cuajimalpa con la mejor calidad posible”.

Por ejemplo, explicó Velázquez, en la zona del oriente de la ciudad, en las delegaciones Iztapalapa y Tláhuac, el agua se abastece por tandeo, es decir, se les corta el suministro y vuelven a recibirlo hasta dentro de uno o dos días. “El agua rezagada queda en la tubería y cuando les bombean el agua hay un rebote y se corre todo eso y entonces la gente abre la llave y se espanta porque ven el agua de un color diferente. Se le explica al usuario que en todo caso se deje desfogar y ya pero mucha gente no lo acepta y lo que deciden hacer es comprar agua embotellada pensando que esa es mejor, pero no, pueden usarla”.

Según el biólogo, el problema en la Ciudad de México es el abasto, pero no la calidad. En la delegación Iztapalapa al menos 600 mil habitantes sufren de desabasto regularmente, según autoridades locales.

“Tenemos la posibilidad de compartir con México este proyecto y quizá después llevarlo a América Latina pensando que el tema del agua es un problema en todas partes y mientras más se pueda hacer para que la gente, los ciudadanos de a pie se involucren, creo que más aportamos a solucionar un problema de escasez, de calidad y de medio ambiente”, dijo Anne Nelson.

Animal Político