ARTICULO.- Ríos con exceso de lodos

El nivel de autodepuración de las cuencas de Gipuzkoa es muy bajo. Un estudio de la UPV aconseja actuaciones como restaurar la vegetación de las riberas para mejorar la calidad del agua

Autodepuración. El Urola, uno de los que peor calidad de agua tienen, a su paso por Azkoitia. SUDUPE

(diariovasco) ¿Se imaginan contar con unos ríos que tengan la capacidad de depurar ellos solitos sus aguas? En principio, si la mano del hombre no se metiera de por medio, cada cuenca lo haría de forma natural. Pero la realidad de los ríos de los países desarrollados es bien distinta. En Gipuzkoa, aunque la calidad de las aguas de los ríos ha mejorado en la última década gracias a las mejoras en saneamiento, lo cierto es que presentan un bajo nivel de autodepuración. «Un exceso de lodos» que evita que el trabajo de depuración que realizan las plantas acuáticas y otras bacterias.
Así lo asegura un estudio del Departamento de Biología Vegetal y Ecología de la UPV, encargado por el departamento de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Diputación de Gipuzkoa. El informe aconseja hasta 25 actuaciones, como la restauración de la vegetación de las riberas, para mejorar el nivel de autodepuración y permitir así que la calidad del agua mejora.
Pero, ¿en qué consiste la autodepuración? «De forma natural, los ríos tienen una capacidad de depurar el agua. Se trata de un fenómeno físico, químico y biológico que hace que pueda asimilar posibles vertidos o nutrientes. En esa depuración participan bacterias y plantas acuáticas», explica Ainhoa Iraola, directora foral de Medio Ambiente y Obras Hidráulicas.
Dependiendo del impacto humano, los ríos tienen «una menor o mayor capacidad» para asimilar esos vertidos, que pueden ser aguas residuales, fertilizantes usados en agricultura, vertidos industriales…. «Si tenemos un río seco, con poco oxigenación y sin vegetación, tendrá más problemas para autodepurarse», añade Iraola.
En el caso de Gipuzkoa, a pesar de la mejora de la calidad de las aguas, los ríos mantienen un «bajo nivel de autodepuración», según el informe, elaborado bajo la dirección del catedrático de la UPV Arturo Elosegi, con la colaboración de expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Universidad de Barcelona. Los autores del estudio achacan esa baja capacidad de autodepuración al exceso de lodos que sellan el fondo, al exceso de materia orgánica y fosfatos en el agua y al deficiente estado del cauce y de las riberas. «En el proceso de autodepuración participan bacterias y plantas acuáticas. Si esas plantas no pueden nacer porque el fondo está sellado, no hay fotosíntesis que permita asimilar esa materia orgánica», explica la directora foral.
El informe propone 25 actuaciones para mejorar esta situación. Algunas de ellas, como la restauración de la vegetación en las riberas o el control de vertidos, es algo que se lleva a cabo por la Diputación, aunque «habrá que incidir en ello». Asimismo, el informe aconseja revisar las redes de saneamiento, «porque siempre puede haber vertidos o fugas», y actuar en la «inclinación de los márgenes» para que los árboles de la ribera se conecten con el cauce y absorban esos nutrientes.
Los trabajos de este informe son complementarios del estudio de los ríos que desde hace 25 años realiza la Diputación en 70 puntos de la red hidrográfica. Dentro de la mejora generalizada, los ríos que peor calidad de agua tienen son tramos del Deba y el Urola.
Asimismo, la institución foral también realiza anualmente el estudio de la situación de los estuarios y de la zona costera en aquellos lugares afectados por vertidos de saneamiento, como pueden ser las zonas de Monpas, Zarautz, Getaria o Mutriku. En saneamiento, la Diputación trabaja en la construcción de una depuradora en Aduna y otra en el río Araxes, según aseguró la directora de Obras Hidráulicas.