Análisis de ciclo de vida: metodología clave en el cálculo de la huella de carbono

El Análisis de Ciclo de Vida o ACV por sus siglas, es la técnica más conocida y aplicada a la hora de realizar el cálculo de la huella de carbono de un producto o servicio. El ACV compila un inventario de entradas y salidas relevantes del sistema y de acuerdo a la normativa ISO 14.040 el proceso puede dividirse en cuatro fases, que están relacionadas entre sí:

 

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  1. Objetivos y alcance del estudio
  2. Inventario
  3. Evaluación del Impacto
  4. Interpretación de los resultados

 

Definición de Objetivos y Alcance:
En esta etapa del ACV se deben definir el objetivo y el uso previsto del estudio, así como el alcance de acuerdo con los límites del sistema, la unidad funcional y los flujos dentro del ciclo de vida, la calidad exigida a los datos, y los parámetros tecnológicos y de evaluación.

 

Desarrollo del Inventario de Ciclo de Vida:

Es la fase del ACV en la que se recogen los datos correspondientes a las entradas y salidas para todos los procesos del sistema de producto. El primer paso en la elaboración del inventario y recogida de datos es la elaboración de un diagrama que identifique las entradas y salidas del sistema previamente definido en el punto anterior.

 

Evaluación del Impacto del Ciclo de Vida :

Es la fase del ACV en la que el inventario de entradas y salidas es traspasado a indicadores de potenciales impactos ambientales al medio ambiente, a la salud humana y a la disponibilidad de recursos naturales o en el caso que aquí nos interesa, el potencial de calentamiento global o huella de carbono, que utiliza como unidad de medida las toneladas de CO2 equivalentes.

 

Interpretación
Es la fase del ACV en la que los resultados del Inventario y la Evaluación del Impacto de Clico de vida son interpretados de acuerdo al objetivo y alcance marcados inicialmente. En esta fase se realiza un análisis de los resultados y se marcan las conclusiones.

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