Aguas limpias tras la tormenta

  • Oviedo completará su sistema de saneamiento en dos años

  •  Los fondos para las plantas de San Claudio y Villaperi, 66 millones de euros de inversión, estuvieron a punto de perderse

 

 

Solo el año pasado, el Ayuntamiento de Gijón se gastó 130.000 euros en pleitos para defender la construcción -ya está en obras desde hace unas semanas- de la depuradora de aguas residuales de la cuenca este del municipio. Las inversiones en saneamiento no son populares. Ni entre los vecinos, que en su mayor parte viven siempre lejos de donde se vierten y sienten sus residuos; ni entre los políticos, que prefieren hablar de medioambiente, pero inaugurar piscinas cubiertas y farolas.

En Asturias ‘Paraíso Natural’ ninguno de sus tres grandes municipios tiene completado su sistema de tratamiento de aguas residuales. Gijón vierte al mar hasta ocho veces más contaminación de la permitida por la Unión Europea. Avilés sigue pendiente de Macua y su emisario. En Oviedo la depuración de las aguas no está garantizada en ninguna de sus tres cuencas de vertido. Algo que debería cambiar en los próximos 24 meses, pero que estuvo a punto de irse al traste por disputas entre las administraciones implicadas.

Un río muerto

Sobre una colina y entre los valles de tres ríos, Oviedo vierte a tres cauces: Nalón, en Las Caldas, Nora, en Villaperi, y Rivero, en San Claudio. Para la primera no hay depuradora, apenas una planta de pretratamiento construida por el Ayuntamiento hace seis años y que aún espera por la entrada en servicio de la planta de depuración de Casielles, en obras desde hace cuatro y cuya conclusión está prevista para la primera mitad del próximo año.

Pero el Nalón es un río grande y el vertido, hasta el desarrollo de Montecerrao, a la cuenca del río Gafo era pequeño. Aún así, ha habido problemas por no cumplir la autorización provisional de vertido firmanda en 2007. En abril, la CHC abrió expediente al Ayuntamiento por la rotura de un colector del bombeo de Montecerrao.

Las malas noticias eran para el río Nora, prácticamente la única cuenca asturiana de régimen exclusivamente pluvial. En terreno llano, a sus orillas vive uno de cada tres asturianos y se asientan varios de los de los mayores polígonos industriales de la región, con casi 800 empresas. La industrialización mató el río. En 1982, un estudio de la entonces CHN confirmó que «solo las cabeceras» de la cuenca «y en primavera» presentaban condiciones adecuadas para la vida.

La solución ambiciosa

Desde aquel estudio, la entrada en servicio, primero, de la depuradora de Villaperi, diseñada para algo menos de 300.000 habitantes equivalentes, y, después, de los colectores desde las áreas industriales de Siero y Llanera hasta la planta mejoraron las condiciones del agua.

Curiosamente, aguas abajo, el vertido de la propia depuradora de Villaperi (casi 38 millones de metros cúbicos al año) y el de la de San Claudio (otros 4, que echa al arroyo local y de ahí al Nora) se convirtieron en obstáculos para la recuperación del río. Las dos depuradoras se quedaron pequeñas. La de San Claudio vierte al río Rivero casi la mitad del caudal que recibe casi sin tratar.

La mejora de ambas plantas fue saltando de un plan de calidad de las aguas al siguiente, sin avances. En medio de la bonanza, Principado y Ministerio de Medio Ambiente anunciaron un convenio para construir las plantas en 2007 con una inversión de más de 73,6 millones de euros. El Principado aportaría 16,1 millones y el Estado, 57,5, en su mayor parte fondos europeos. se celebró como una gran noticia, pero el documento nunca se firmó.

Y los tiempos se hicieron menos felices. Tanto que el Principado ha protestado por tener que aportar a ambas obras no 16,1 millones, sino tan solo 4,1 a la de Villaperi y 4,8 en San Claudio. Ha cedido, al final, pero sigue disparando y hablando del escaso compromiso de Acuanorte, la sociedad del Ministerio de Medio Ambiente con las obras.

El acuerdo ha llegado in extremis. Solo cuando el riesgo de perder el 62% de la financiación para la obra de San Claudio y el 80% de la Villaperi era más una realidad que una amenaza. Esos porcentajes son los que el Ministerio de Medio Ambiente aportará con fondos europeos del periodo de 2007-2013 y deben de gastarse antes de 2015. La planta de la zona oeste tenía un desarrollo de 24 meses, si no se licitaban ya, parte de los trabajos quedará fuera del periodo subvencionable. Villaperi, con tres años de obras, quedaba ya fuera.

La amenaza real era que el Ministerio considerase que no había garantías de hacer las obras en plazo. En verano, las partidas previstas para ambas pasaron a un expediente donde se estudiaban posibles reprogramaciones. Acuanorte, Principado y Ministerio comenzaron una tensa relación epistolar pidiéndose compromisos, fechas y dineros.

La solución se abrió paso poco a poco en estos dos últimos meses. Primero, llegó el acuerdo entre el Principado, Acuanorte y el Ministerio de Medio Ambiente para las obras de San Claudio, con una inversión de 24 millones largos de euros. Pero la vez, la consejería pidió que se recortase el proyecto de Villaperi, en inversión de 53,5 a 42 millones y sobre todo en plazo, de 36 a 24 meses, para que no quedase fuera del periodo subvencionable. El ministerio aceptó. Faltaba hablar de dinero.

El Principado quería reducir su aportación a tan solo dos millones de euros frente a los 11,7 del anterior acuerdo. A regañadientes, pondrá 4,1. El resto lo asumiría el Ministerio con 33 millones de fondos europeos y otros 4,1 que adelantará Acuanorte y devolverá la Administración regional. Falta poner la música: licitar las obras.

El resultado debe ser dentro de dos años el fin de una situación por la que el año pasado, el Tribunal de Justicia de Luxemburgo condenó a España por la deficiente depuración de 38 localidades desde 2001. Y de paso, permitir la apertura del HUCA, la implantación de nuevas empresa y miles de viviendas.

Fuente: El Comercio