Agua: ¿escasez o mala gestión?

Hace unos días se publicaba un artículo bajo el título “El agua de la desigualdad” donde se enfatizaba que: “El modelo hídrico actual es ecológicamente inviable y humanitariamente insostenible.

 

ahorro-aguaHace unos días se publicaba un artículo bajo el título “El agua de la desigualdad” donde se enfatizaba que: “El modelo hídrico actual es ecológicamente inviable y humanitariamente insostenible. Los problemas no son de escasez, sino de mala gestión del recurso. Mejorarla es esencial para luchar contra la pobreza”. Si bien podemos considerar que los razonamientos contenidos en el mismo pueden ser compartidos por muchas personas, nos interesa resaltar la autoría del mismo: Ángel Simón, presidente ejecutivo de Agbar y presidente de Aqualogy. En otras palabras, una persona que tiene que ver con muchos de los temas relativos al agua que se plantean en la provincia de Alicante a través de la participación y control de la empresa que preside de Aquagest, Aguas Municipalizadas de Alicante, Aigúes d´Elx, entre otras, dedicadas a la gestión del agua entre nosotros.
Aunque el artículo en cuestión era generalista, no cabe duda que algunas de sus consideraciones pueden ser utilizadas para tratar de entender algunas cuestiones que en estos momentos se plantean entre nosotros: ¿Son nuestros problemas de escasez o de mala gestión del recurso?
No me cabe ninguna duda que sobre estos dos problemas, se ha avanzado mucho durante los últimos años, realizándose notables avances tanto en inversiones sobre nuevas dotaciones y ahorro en los consumos así como mejoras en algunas organizaciones para una gestión más integral y eficiente en los usos. Pero, ¿hemos colmatado con estos avances la lucha contra la escasez?
No parece que esto sea así.
En estos momentos, a pesar de las reivindicaciones por parte del PP sobre el trasvase del Ebro en las legislaturas pasadas, este ha quedado olvidado como eje central de la solución de los déficit (sic) existentes en nuestras zonas de regadío y abastecimiento urbano. Ninguna de las Administraciones gobernadas por el PP lo plantean como algo realizable y, por supuesto, no creemos que esta cuestión pase a ocupar algún espacio en el nuevo Plan Hidrológico Nacional que debe de redactarse cuando se acabe la revisión de los Planes de cuenca.
Y esto no es debido solamente a la carencia de recursos públicos para llevarlo a cabo sino a que la aplicación del Plan Agua y el Plan Nacional de Regadíos han posibilitado unas mayores disposiciones del recurso que garantizan el abastecimiento y permiten ahorros considerables en las zonas de riego por la implantación del riego localizado. En algunos casos, hay ciertos autores que llegan a hablar de que las comunidades de regantes tienen agua disponible no utilizada por los regantes y no solo debido a los descensos de la superficie cultivada.
Cierto que existen dos problemas aún sin cerrar y que afectan especialmente al sur del la provincia de Alicante: los relativos al trasvase del Tajo-Segura y los del trasvase Júcar-Vinalopó. Respecto al primero, es evidente que su mantenimiento es clave para garantizar los recursos dirigidos a la agricultura, fundamentalmente debido tanto por la necesidad de esos caudales como por los precios que se aplican al mismo. En este caso difícilmente se pueden aceptar menores dotaciones de las que existen en estos momento y la resolución del Plan de cuenca del Tajo nos afectan de una forma prioritaria debiendo la Generalitat Valenciana reivindicar esta cuestión como un tema de Estado, que no tiene porqué afectar negativamente a Castilla La Mancha.
La cuestión del trasvase Júcar Vinalopó es diferente. Ejecutado el trasvase tal como lo ha sido, se precisa de un esfuerzo en el planteamiento de su gestión que no reproduzca y amplíe los errores cometidos hasta la fecha. Y en esto, más que soluciones constructivas (¿otros 60 millones de euros?), lo que debería ser prioritarias son las cuestiones de gestión.
En estos momentos las infraestructuras hidráulicas del sur de Alicante están altamente conectadas y podemos ver (un ejemplo que no debemos dejar de destacar) como los municipios de Aspe y Elche ya reciben el agua procedente tanto del trasvase Tajo-Segura como del Júcar-Vinalopó y esta agua es para abastecimiento y para regadío. Sin embargo, las estrategias de los gestores de unos y otros son distintas. ¿Estamos ante un problema de escasez o debe ser la gestión del recurso la que nos deba de preocupar preferentemente?
Posiblemente mucho tenga que decir Ángel Simón y las empresas que de él dependen sobre las fórmulas que deberían de aplicarse para avanzar en la resolución de estos problemas. Y quizás tenga más propuestas sobre la gestión del agua que puedan interesar al presidente de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, l´Alacantí y Consorcio de Aguas de la Marina Baja, Andrés Martínez, a la Mancomunidad de Canales del Taibilla e incluso a los regantes del Júcar. Y esto no son generalidades.

Fuente: información.es