Acuamed negociará el cambio de toma del Júcar-Vinalopó antes de Navidad

El director de la sociedad estatal trasladó el compromiso a los regantes para recuperar el trazado original ante el vaciado del embalse de San Diego

 

 

Comenzar a negociar la recuperación del trazado original del Júcar-Vinalopó antes de la próxima Navidad. Ese es el compromiso que tienen los regantes alicantinos de la sociedad estatal Acuamed. Una vez «inaugurado» el trasvase con el reparto del agua que almacenaba desde hace dos años el embalse de San Diego, en Villena -y que había llegado desde la toma en Cullera, que los usuarios rechazan-, los regantes han abierto una vía de comunicación con la sociedad estatal dependiente del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente que confían en que permita volver al trazado derogado en 2005.

Como ha venido publicando este periódico, la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, que agrupa a los propietarios de derechos hídricos que deben convertirse en usuarios de la transferencia, ha rechazado desde el primer momento el cambio de trazado, al considerar que la calidad del agua en la nueva toma no permite destinar el agua a todos los regadíos, ni tampoco a abastecimiento. Así, siempre han reivindicado la vuelta al trazado original, que tomaba el agua en Cortes de Pallás.

Con el cambio de Gobierno, se abrió un nuevo tiempo en la relación entre regantes y Administración central -con una primera toma de contacto con el secretario de Estado de Agua, la pasada primavera-, y sobre todo con la Confederación Hidrográfica del Júcar, que culminó con el visto bueno de los usuarios alicantinos a utilizar cinco hectómetros cúbicos que todavía almacenaba el embalse de San Diego. Para aceptar usar el agua del desembalse, que había sido enviada en pruebas, los regantes exigieron no obstante unos análisis que certificasen que el caudal podía destinarse a regar cultivos leñosos, como vid, y cereales (menos exigentes en cuanto a la calidad del agua que las hortalizas).

Asimismo, la Administración se comprometió a estudiar junto a los usuarios posibles opciones para volver al trazado original o, al menos, conectar la toma de Cortes de Pallás con el actual Júcar-Vinalopó. Tal como publicó ABC en su momento, recuperar dicha conexión, que estaba ejecutada cuando el PSOE derogó el trasvase original en 2005, supondría una inversión de 60 millones de euros, que se amortizarían en los tres primeros años de funcionamiento gracias al ahorro energético.

Reunión en septiembre

De esta manera, el pasado mes de septiembre, el presidente de la Junta Central de Usuarios del Vinalopó, Andrés Martínez, y el nuevo director general de Acuamed, Arcadio Mateo, firmaron -con la presidenta de la Diputación de Alicante, Luisa Pastor, como testigo- un convenio para repartir los cinco hectómetros que todavía almacenaba el embalse de San Diego, y utilizar los próximos 12 hectómetros que se envíen al embalse para continuar con el periodo de pruebas.

En la misma reunión, Martínez y Mateo abordaron de forma extraoficial la necesidad de dar una solución al Júcar-Vinalopó, dado que en las actuales condiciones -y pese a que han aceptado utilizar el agua de los vaciados del embalse-, los regantes alicantinos no están dispuestos a convertirse en usuarios de la transferencia. Una postura que podría obligar a devolver 220 millones de euros de fondos europeos si el trasvase no cumple los objetivos para los que recibió dicha financiación.

Los contactos, según el compromiso del dirigente de Acuamed, deberían empezar antes de la próxima Navidad. El objetivo de los regantes alicantinos es que las negociaciones vayan en paralelo a la reparación, llenado y nuevo vaciado del embalse.

Fuente: ABC