600 evacuados de un pueblo de Badajoz por las inundaciones

Hace unos 40 años, estuvieron a punto. Esta vez, los vecinos de Barbaño, un pueblo pacense de unos 600 habitantes en plenas Vegas Bajas del Guadiana, han tenido que abandonar sus casas por la crecida este río. Fue anoche cuando las campanas de la Iglesia y la megafonía del ayuntamiento confirmó lo que les habían avisado poco antes: el desalojo preventivo por el desbordamiento del Guadiana, cuyos embalses se encuentran por encima del 97% de su capacidad, según informa hoy la confederación hidrográfica.

Imagen del pueblo de Barbaño, desalojado por la crecida del río / EL PAIS

Imagen del pueblo de Barbaño, desalojado por la crecida del río / EL PAIS

Hace unos 40 años, estuvieron a punto. Esta vez, los vecinos de Barbaño, un pueblo pacense de unos 600 habitantes en plenas Vegas Bajas del Guadiana, han tenido que abandonar sus casas por la crecida este río. Fue anoche cuando las campanas de la Iglesia y la megafonía del ayuntamiento confirmó lo que les habían avisado poco antes: el desalojo preventivo por el desbordamiento del Guadiana, cuyos embalses se encuentran por encima del 97% de su capacidad, según informa hoy la confederación hidrográfica. “El cauce suele crecer con lluvias cuantiosas, pero solo una vez, cuando yo era un crío, estuvimos preparados para dejar el pueblo; como ahora ha ocurrido”, explica José Joaquín Abril, vecino de 54 años. Esta noche será la segunda que pasen fuera de su casa por el riesgo de inundaciones.

Abril es uno del centenar de residentes que ha dormido en el albergue provisional habilitado por la Cruz Roja en un polideportivo de Montijo, a un kilómetro y medio de la pedanía de Barbaño, un pueblo de colonización (de los fundados para mejorar la gestión agraria) de la década de 1950. Otros muchos han sido acogidos por familiares.

Durante el día de hoy han continuado las lluvias y se ha mantenido la alerta amarilla (riesgo) que alcanza a toda la comunidad extremeña, según la previsión de la Agencia Estatal de Meteorología. Los vecinos solo han podido acercarse a Barbaño esta mañana, durante apenas una hora, para recoger algunos objetos personales, como medicamentos. “Estamos aquí con paciencia, a ver qué ocurre”, explica resignado Abril, que está acompañado por su esposa, su hija y su cuñada.

Y tendrán que continuar así de momento, porque la Junta de Extremadura decidió mantener la evacuación de Barbaño y los dispositivos de prevención en Badajoz capital y Balboa (localidad pacense cercana a la anterior), también con riesgo de inundaciones. Además, solo en las últimas 24 horas se han producido 16 rescates de personas que habían quedado aisladas por el agua.

En la única localidad evacuada hasta ahora, los vecinos mantienen la calma, según su alcalde, Juan Manuel Ambrona: “Nunca habíamos vivido una situación similar, pero se busca garantizar la seguridad y la gente está siendo comprensiva”. “El equipo de intervención psicosocial está trabajando para tranquilizar a los afectados y hacer que su estancia sea lo más cómoda posible”, apostilla Jesús López Santana, director de comunicación de Cruz Roja Extremadura.

La Junta de Extremadura ha anunciado esta mañana un fondo de tres millones de euros para la recuperación de las zonas afectadas por las inundaciones. El presidente extremeño, José Antonio Monago, ha advertido en una visita a las zonas afectadas que aunque mañana se espera un respiro en cuanto a las lluvias, las previsiones “no son tan halagüeñas” para el viernes, sobre todo en Castilla La Mancha (cuyas precipitaciones afectan a los principales ríos que pasan por Extremadura, el Tajo y el Guadiana).

Antes, el secretario general del PSOE, Guillermo Fernández Vara, ha pedido explicaciones por los daños que están provocando los desembalses en poblaciones y cultivos. También algunas asociaciones de agricultores han manifestado su intención de pedir la declaración de “zona catastrófica” y han cuestionado la gestión de los desembalses. El delegado del Gobierno en Extremadura, Germán López Iglesias, ha defendido esta tarde la actuación de las confederaciones hidrográficas indicando que es fácil opinar “a toro pasao” y ha asegurado que, desde su punto de vista, la peor parte del temporal de lluvias y el consecuente peligro de inundaciones se está superando.

El País